sábado, 9 de enero de 2010

Bailando... o no

El baile, desde los albores de la humanidad, ha servido a infinidad de propósitos, bien para ganarse el favor de los dioses, como rito de iniciación en algunas culturas, o bien como simple exhibición de ciertas aptitudes que algunos poseen. En nuestros tiempos, la ira de los dioses se aplaca con la declaración de renta, y el rito de iniciación mas común viene a ser un condón en la cartera y una palmada en el hombro. Aún así, la gente baila, lo cual me parece fantástico, en ocasiones es hasta bonito ver a alguien moverse al ritmo de la música, otras veces resulta grotesco, pero ese no es el tema.

Parafraseando a Homero, decía Aquiles en la odisea: "Los dioses nos envidian, por que cada momento nuestro puede ser el último.”. Y no podía estar mas acertado; tenemos la necesidad de tener que elegir aquellas cosas que queremos y no queremos aprender durante este tiempo finito que tenemos. Algunas personas gustan de aprender a bailar, otras de tocar instrumentos, otros nos decantamos por la ciencia... Existen infinidad de posibilidades, pero por suerte o por desgracia, no tenemos infinidad de tiempo, y por tanto, nos vemos obligados a elegir aquellas cosas que formarán el tipo de personas que somos. ¿Podéis imaginar un mundo en que todos supiéramos de todo porque hemos tenido tiempo de aprenderlo? ¿Podéis imaginar un mundo en que todos fuéramos bailar igual de bien, fuéramos igualmente carismáticos...? Personalmente, me parecería un petardo, nadie tendría nada que ofrecer a los demás, nada tendría ningún misterio para nosotros.

Yo me ubico entre la gente que prefiere cultivar sus conocimientos de ciencia, historia, literatura, “cultura general” a grandes rasgos. Nunca he sido del tipo de persona que sale a bailar, aunque no veo nada malo en que otros lo hagan, e incluso puedo ir a un local de baile, y sentarme tranquilamente en la barra o en una mesa a pensar en mis cosas con una copa en la mano, o si a alguien le hace a bien acompañarme, estoy siempre encantado de hablar. Y no, no me aburro, no necesito moverme de forma convulsiva al son de “ven mulata que te meto la patata” para divertirme, encuentro mas regocijo en discutir una idea, o pensar en mis electrones. ¿Qué soy un coñazo? Pues sí, lo soy. Pero ten en cuenta que para mi bailar también lo es, y no incito a nadie a que deje de bailar para que se siente a hablar.

Considero que el baile, tal y como se practica hoy día es un ritual de apareamiento en la mayor parte de los casos:



A pesar de no ser un experto ornitólogo, sospecho que el Ave de Paraíso no posea muchas mas cualidades que bailar y exhibir su plumaje. A diferencia de los animales, los humanos poseemos ciertas cualidades que a mi parecer son mas atractivas -el cual no tiene por que ser el parecer general- como son tener una cierta cultura, inteligencia, seguridad en uno mismo... En fin, ciertas cualidades que el baile no muestra, o lo pone muy difícil. No logro imaginar a una pareja hablando sobre literatura Rusa, mientras se contonean al son de unos bongos y un negrón de doscientos kilos grita “Boooombaaaaaaaa”. Y es que cada cosa tiene su momento, pero yo no encuentro el momento propicio para bailar la bomba.

4 comentarios:

ger dijo...

Muy buena la redacción y fácil de leer. Aún así no comparto el hecho de que el baile no refleje seguridad. Por lo menos para la gente que no toma alcohol para desinhibirse, el hecho de bailar es toda una demostración de valor.

Timorato dijo...

No he dicho que el baile no refleje seguridad, ni pretendía insinuarlo, si lo has entendido así, he fallado estrepitosamente. jeje

Mr . A dijo...

Primero decirte que me ha gustado mucho el artículo, por como esta escrito y porque se nota que es sincero, y ahora viene la discrepancia…

Como bien dices cada cosa tiene su momento y puedo entender de donde sale la motivación para escribir este articulo , pero ... ah amigo , las cosas están montadas así , a las discotecas no se va a hablar de filosofía rusa , ni de electrones , ni de perspectiva cónica ni de automatismos programables , a las discotecas y a los garitos se va a beber los máximo posible , a perder el control y efectivamente a cantar y a bailar , se sepa o no , que eso es en parte la gracia , porque cuando llega el fin de semana y cae la noche , tenemos que dejar la lógica y el raciocinio en casa .

Los temas culturales para la vida de lunes a viernes , el rey del bar es el que mas hace reír a las chavalas , el que mas se mueve aunque no sepa como y el que se deja la garganta cantando ; sea King África , Lady Gaga o Los Suaves .

A la peña y a las tías (porque amigo, a mí , no me engañas) lo demás se la sopla , no se conquista nadie con títulos ni aficiones .

Lo demás es un imposible porque o bien es que no pintas nada en el lugar o buscas a alguien que efectivamente, tampoco pinta nada allí, que no te digo que no las haya; hace poco en un bar un grupo de tías (como no) nos mandaron callar a unos amig@s y a mi por cantar “Tengo un tractor amarillo” y animar al bar a hacer la conga…, por supuesto eran ellas las que estaban fuera de lugar como les hizo entender rápidamente el tren de borrachos que se formó en un momento …

A las discotecas no se va a tener diálogos que no se puedan tener con los dedos en la espalda de alguna rubia loca.

¿Es triste que en la noche solo cuente el físico y la actitud? Es lo que hay, tampoco es que nos fijemos precisamente en la mas fea del bar nosotros tampoco…

Cada cosa tiene su momento, pero sobre todo su lugar.

Un saludo!

Timorato dijo...

Tienes toda la razón del mundo, pero aún así no me gusta ni tengo intención de bailar. Si nos ponemos a hacer el canelo, no me pienso quedar atrás, pero bailar digamos "en serio" me niego rotundamente.

Tampoco es necesario hablar de filosofía rusa, cada cosa tiene su momento, pero aveces me entretengo simplemente observando lo que hace la gente en las discotecas, y es realmente molesto que alguien venga continuamente a ver que te pasa, porque puedes parecer aburrido. No, no lo estoy, a unos les gusta bailar en las discotecas, para mi es una mina para observar gestos, y comportamientos.

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